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13 mayo 2012 7 13 /05 /mayo /2012 18:54

 


 

Me asalta desde hace tiempo una pregunta que quiero compartir con quiera leer este post. ¿los de la cultura estamos tan callados en la crisis por qué no sabemos qué decir, por qué no queremos decir nada, o  por qué estamos asustados? Cualquier  de las tres preguntas me provocan desasosiego, si es que no sabemos qué decir, es porque no sabemos ni causas, ni efectos, ni motivos, ni lo que parece,  nos interesan. Si no queremos decir nada  tal vez pensemos que nadie nos va a hacer caso y por ello callamos porque nuestra voz no va a ser tenida en cuenta. Si estamos asustados es que el reino de la subvenciones consiguió que nuestras bocas fueran sencillos buzones de recibir ayudas. Sea por lo sea el caso es que no hemos dicho ni pio sobre el tema. 

interrogante-duda-pregunta.jpg

Pero resulta que estaba en estas cuitas cuando acudí a este nuevo modelo de construcción del saber que es google y le pregunte, por el sector de la cultura en tiempos de crisis y me encontré con este artículo

http://www.diariodemallorca.es/opinion/2012/02/27/cultura-crisis/747749.html

en el que se dicen cosas tan jugosas como que “la crisis es económica y política, ciertamente no es cultural.(…) los artistas y los creadores deben explotar su potencial y afirmar su autoridad. Tienen que salir de nuevo a escena como actores principales en la obra que la sociedad representa sobre sí misma. Los políticos tenemos que escuchar mejor a los artistas y aprender su lengua, como ellos también han de llegar mucho mejor al resto de la sociedad.”

Se construyo un grupo de trabajo denominado Team Culture 2012 y de sus deliberaciones salieron documentos y propuestas que  decían entre otras cosas: 

Art and culture have a special ability to foster new ideas and new hope in a time of crisis. We are now embarking on a search for examples of European creativity that are making a difference in society at the moment. What can art, culture and the creative industries do right now? How can we make the most of the innovative power of art and culture to stimulate new ideas in terms of identity, community and economic growth?” http://kum.dk/english/Right-now/Team-Culture-2012/About-Team-Culture/ 

A pesar de mi mal ingles entendí que la pregunta era otra, que tenía que cambiar la pregunta y apuntarme a la que ellos hacen ¿Cómo podemos sacar el máximo provecho de la fuerza innovadora del arte y la cultura para estimular las nuevas ideas en términos de identidad, comunidad y crecimiento económico? 

Cada día estoy más convencido que la economía es un estado emocional. Una pasión que nos atraviesa y según nos dé la usamos para consumir o para dejar de consumir, para producir o para dejar de producir. Igual que nos pasa en el alma, nos pasa en el bolsillo. Tenemos un cerebro social definido como los mecanismos neuronales que orquestan nuestras interacciones, nos conecta y consigue que nuestra acción compartida   sea decisiva en el desarrollo de nuestro entorno. Este cerebro social utiliza también las emociones como las utiliza el cerebro individual. 

El cerebro social necesita unos estímulos sociales y es ahí donde encaja la pregunta del grupo Team Culture 2012 ¿cómo estimular nuevas ideas?  en términos de identidad y comunidad. Desde que Alfons Martinell me dio la maravillosa oportunidad de trabajar más a fondo el  “maridaje” entre cultura y desarrollo he ido entendiendo que las aristas que surgen en este binomio son de un calado mucho mayor que el que puede apreciarse a primera vista. Los sentimientos ajenos se contagian y cuando estos  no dejan que la cultura sea la que aflore y grite creatividad, surgen aquellos en que brota lo contrario, la desesperación y el miedo. Si hay algo completamente opuesto a la palabra cultura es la palabra miedo. Quizá por eso cuando se quiere doblegar una sociedad lo primero que se esconde, se mata y se deshace es su ministerio de cultura, su capacidad creativa, su desarrollo de la lúdica, de la emoción, de la pasión. 

No en balde cuando la derecha llega al poder el ministerio de cultura desaparece, no es sencillamente hacer desaparecer una institución que cuesta diez mil veces menos que lo que cuesta salvar un banco repleto de estafadores, es hacer desaparecer un estado de animo. Un modo de pensar, de ver la vida, de entender cómo y por dónde enfocar el crecimiento. 

Por eso me parece que la única solución es la que está adoptando poco a poco el sector cultural, dejar de ser corderos, victimas propiciatorias y abandonar la queja para incorporar la lúdica. Una pancarta maravillosa el 12M en Madrid decía: “Me gusta cuando votas porque estás como ausente”.  Estamos dejando de ser corderos asustados. De estar ausentes de la vida publica. Queremos comenzar a gritar y generar un estado de emoción  social que salga de este biorritmo que beneficia a  quienes se enriquecen  con nuestra lánguida tristeza. 

12M.jpg

Discrepé de los ministros de cultura de Zapatero, de los tres, Calvo, Molina y Sinde me parecieron malos ministros y malos gestores, pero había debate, había cultura en el Consejo de Ministros y había capacidad de decir usted no me gusta o sí me gusta. Ahora no hay nada (está Wert, que es casi peor que si no hubiera nada) . Nada de nada. Primer paso he entendido que prefiero un ministro malo a un no ministro, una institución débil a una no institución, un debate a un no debate. 

Segundo  paso y creo que esto en mi es un cambio muy “contundente” prefiero un lobo a un cordero. El corderito es muy lindo, tierno y abrazable… pero su destino es terminar en un horno. El lobo sabe que de su capacidad de estar alerta, de saber mirar, otear y oler el peligro depende su subsistencia. 

lobos

Me gusta lo que están haciendo los jóvenes con la cultura ahora en España, oteando y oliendo el horizonte para no dejarse comer. Para saber unirse en manada y defenderse. Para no tener miedo. Para seguir creando juntos y construyendo fuera de la institución una cultura viva y capaz de decirle a la economía que sus malas emociones, que sus negativas vibraciones no van a acabar con toda esa fuerza. No nos vamos a dejar meter en el horno y cocinar a fuego lento. 

Por eso he entendido que no es que no haya nadie diciendo nada, que no es que no importe o no interese. Es mi pregunta la que estaba equivocada, y por tanto mi respuesta no servía tampoco. No estamos callados, estamos pensando y eso a veces no se entiende, pero  siempre es imprescindible. La economía es una estado de animo, pero como todos los estados de animo tiene que convivir con la razón, y para que sea posible hay que darse tiempo. Con una sola convicción, no somos corderos. 

cordero-1.jpg

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Published by fvicario
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Comentarios

Graciela Pantin 05/15/2012 16:49

Te va con un abrazo.

@CodigoVenezuela Código Venezuela
La cultura es un componente fundamental, por @gracielapantin - tinyurl.com/bnjbdpg

Rafael Morales Astola 05/14/2012 13:47

Comparto tus opiniones sobre el estado de ánimo y su importancia en todo, inclusive la economía. Los estodounidenses hablan del "state of mind" para definir ese aquí-ahora en que se produce una
especie de corriente electrica que todo lo remueve, lo zarandea provocando un cambio a mejor. Pero lo que más comparto es tu llamada a la esperanza en el pensar-hacer y en el hacer-pensar. Un
calidísimo abrazo, compañero. Al decir cali-dísimo he recordado a Cali, donde todos los abrazos siempre son cálidos. Qué buena noche de ron y baile nos pegamos.

David Hernández Montesinos 05/14/2012 11:51

Bien!! Este post tuyo es el que me ha gustado, aún siendo arriesgado elegir uno.

Comparto tu inquietud. Y aunque creo que no todos estamos cayados, hay mucho, demasiado silencio. Con buena fe, pensemos como tú bien dices que estamos pensando.

Yo creo sin embargo que hay miedo y sobre todo: falta de libertad interior, nos autocensuramos mucho, más de la cuenta. Efectivamente hemos dependido mucho de las subvenciones, pero también del
clientelismo, de la necesidad de trabajo, del qué dirá, del sentirse "grupi"...

Quiero reivindicar la independencia y la libertad de expresión, que afortunadamente muchos ejercen. A riesgo de sufrir y perder curro.

Hay que decir ya lo que cada uno piensa. La cultura y el arte lo necesitan. Si no, Bertolt Brecht vendrá a nuestras conciencias a recordarnos que estuvimos callados mientras no nos tocó a
nosotros... hasta que nos acabó tocando.

Abrazos y luchemos por el espíritu 15M