Cultura, política, cooperación, América Latina, libros,otras muchas cosas
Como da la vuelta la tortilla, hace no mucho escribía sobre lo insulso de los debates electorales. Por fin Esperanza ha hecho algo entretenido que ella misma ha calificado de “gracieta” ha convocado a las juventudes del PP, 90.000 afiliados creo que dijo que había en Madrid , a reunirse en la puerta de la sede del PSOE para que Zapatero se vaya. Pues ojala vayan. Y 90.000 del PSOE a la puerta de Génova para que se vaya Mariano. Y 90.000 a la Cibeles para que se vayan los de los bancos empezando por el de España. Y 90.000 al kilómetro cero para espantar los nacionalismos excluyentes y 90.000 a la puerta de algún hospital en el que haya una victima de violencia de género para que se vayan los machistas y 90.000 a la puerta de las televisiones para que dejen de emitir tanta porquería. 90.000 y 90.000 y 90.000 … para quitar tantas y tantas cosas que hay que quitar. Tantas y tantas personas que tienen que irse.
Cientos de 90 miles han decidido que se concentraban en la Puerta del Sol. Debe ser que tiene algún significado mayor que el albergar ahora la sede de la comunidad de Madrid, mal que le pese a Espe, estaba antes de que ella llegara, y se está convirtiendo en el símbolo de los 90 miles que estamos hartos.
La Puerta del Sol seguirá después de que se vaya Espe y después de que se vayan los 90miles. Como el resto de las plazas y los espacios donde se reúnen las personas que estamos hartos. Hartos de no hacer nada, de permanecer callados, de no ser los protagonistas de nuestro cuento.
De mi paseo por la Puerta del Sol me sorprendió el buen humor de la gente, la capacidad de escucharse todos a todos, de dejarse hablar y no contestarse esas vaciedades que se contestan en el congreso, esas estúpidas patrañas, simulacros de diálogos, que interpretan en los debates.
Tuve la suerte de ver en Oviedo como a pesar de la lluvia la gente se congregaba y hacia corro en la plaza en que se instalaron las esculturas de Botero. Igual que en 90.000 plazas de todo el mundo.
Todos sabemos lo que tenemos que hacer, lo que sucede es que no lo hacemos. O mejor dicho no lo hacíamos. Un grupo de gente joven nos ha recordado todas las cosas que alguna vez nos creímos y que fuimos dejando abandonadas por el camino.
No son grandes revoluciones lo que hace falta, son pequeñas transformaciones y la primera comienza por formar parte de alguno de esos 90miles y decirlo y querer cambiar cosas y decirlo y apostar por un cambio de sistema y decirlo y si las estructuras se tambalean no tener miedo y si lo tenemos decirlo. Pero no volvernos a quedar quietos y callados. No.
Acaban de pasar las elecciones municipales y en algunos lugares también autonómicas, y acaba de pasar un tsunami en forma de partido político. La derecha vuelve con una fuerza que no tuvo nunca. Bueno la tuvo 40 años, pero esa fuerza no cuenta, porque fue bruta. Muy bruta y la fuerza bruta no puntua. Vuelve la derecha porque la gente quiere recuperar confianza, quiere consolidar lo que ha ganado, aunque sea de mentira, quiere reforzar esa imagen de país fuerte y próspero, aunque sea a costa de esconder las deficiencias que nos asolan.
La derecha tiene discurso y la izquierda trata de construirlo para las nuevas décadas que están por llegar. Bien pues la Puerta del Sol nos ha dado un soporte precioso, un soporte que ya no está en libros como lo estuvo en su momento. Nos ha dado ideas. Nos ha dicho lo que no quieren. Nos ha construido una imagen del país que sueñan y es un país por el que merece la pena dar la batalla, no tirar la toalla. Está ahí, es una realidad. Existe, lo hemos visto en la calle. Son de carne y hueso, no son el futuro, son el presente que grita y grita con fuerza que quiere un mundo diferente, que no es que sea posible, es que es imprescindible.
Coño, tontos seríamos si entramos en la depresión. Si nos quedamos con los brazos cruzados lamentando nuestra desgracia. Se han abierto tantas puertas.
Y sin duda alguna la cultura, la creatividad, la fuerza del arte, de la innovación, de la imaginación, de la construcción de nuevos imaginarios, está presente. Está muy presente. Y no para esos análisis sesusdos y repletos de sofismas y elucubradas estratagemas que disuaden a la gente de entrar en ellos. No. Está presente para devolver la alegría, la confianza y la esperanza de que un espacio diferente es posible. Muy posible.
Siempre que me abrocho los cordones de los zapatos me doy cuenta de la gran distancia que hay con el suelo. Distancia que extrañamente crece con los años, extraño porque yo menguo, cuanto más pequeño soy, más lejos estoy del suelo.
En cambio el cielo me parece que está más cerca, sobre todo después de pasar por la Puerta del Sol. Merece la pena seguir peleando. http://www.youtube.com/watch?v=yyOp8IRxgoo.
Seguir peleando es la mejor forma de conseguir que el suelo esté más cerca del cielo, que los sueños toquen tierra y se puedan convertir en realidad.
Gracias a la gente del 15 M. Gracias a quienes nos han recordado que de verdad merece la pena mantenerla capacidad de escuchar de dialogar, de sentir al otro como alguien con quien puedo pensar en el futuro y no de quien me debo esconder en el presente.