Cultura, política, cooperación, América Latina, libros,otras muchas cosas
Ni puedo ni quiero esconder mi devoción por Brasil. Devoción que podría decir es latinoamericana, amo ese continente con toda mi alma, pero hoy quiero fijarme en Brasil porque acabo de leer algo que me ha llamado poderosamente la atención. Un artículo de un analista habitual los domingos en la prensa española, que hablaba sobre los peligros que acechan a este país. Los peligros para este sesudo intelectual radican en caer en eso que ahora se llama burbuja económica y que no es otra cosa que la capacidad de unos cuantos para inflar el globo y luego llevarse los pedazos del mismo cuando estalla. Este trabajo lo deja muy claro
http://www.youtube.com/watch?v=5oxw_VtVlbg&feature=feedf
El peligro de no contener las ilusiones de la gente, de dejarles que sigan pidiendo créditos y se endeuden hasta que ya no puedan pagar, es que vengan los “de los pedazos” y se lleven la casa, la hipoteca, el coche y todo lo que compramos con esos créditos que nos dieron cuando nos hicieron sentir ricos…
Para nuestro observador los peligros estaban ahí, en enriquecer de mentira y empobrecer de verdad a la población. Da el cierre con esa famosa frase de señor sabio que dice: “En estos momentos la prioridad es estabilizar la economía. Esto implica tomar medidas políticamente impopulares: desacelerar el consumo, por ejemplo. Y otras. “
Los miles de señores sabios han repetido esto desde el FMI, desde el BM, desde las agencias de riesgo, las financieras, desde todos esos pulpitos en los que quien habla sigue cobrando unos inmensos sueldos y siguen sin tomar medidas impopulares contra ellos mismos, sino solo avisando a los demás.
“La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos y, así, casi podría decir que "todo tiempo pasado fue peor", si no fuera porque el presente me parece tan horrible como el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza.”
¿Recuerdan? era lo que decía al comienzo de su relato, Juan Pablo Castel, el protagonista de “El Túnel” esa maravilla del tristemente fallecido Ernesto Sabato. América Latina no olvida que eso se lo ha dicho el FMI miles de veces y luego, amparándose en “ya te lo avise”, le ha prestado dinero y la ha arruinado otras miles de veces más. Los sesudos suelen servir de instrumento a las grandes fortunas a las que parece que nunca hay que recomendarles medidas políticamente impopulares, sino dejarlas que hagan y arruinen y destrocen y devasten con la impunidad con la que lo hacen una y mil veces. La memoria de cómo hemos ido arruinando a la población en general es una temerosa luz que alumbra el sórdido museo de la vergüenza.
Pues ya está bien BRASIL NO ES UNA BURBUJA, es una realidad de gente que se ha mezclado hasta conseguir el color de piel y de alma más bello de cuantos se han logrado hasta la fecha. A quienes debemos avisar es a los de siempre. A los de la pureza de objetivos, a los de la pureza del gasto, a los de la pureza del crédito y de la manipulación de la riqueza de todos. A ellos y contra ellos es contra quien debemos tomar medidas impopulares, el único error de Brasil podría ser no gritar alto y claro que otra economía es posible. Que otra felicidad es posible. Que la igualdad es posible. Que el mestizaje es la única forma de estibar la población mundial y hacerla de verdad diversa y plural sin que tenga que matarse por unos “reales” de más o de menos. El mestizaje de pieles, de cuerpos, de almas, es la única posibilidad de repartir esa carga que es la humanidad, en este barco que es la tierra. Si seguimos con la cantinela de mantener los tipos de interés perfectos, los flujos de capital rectos y bien dirigidos, la contención de la euforia… seguimos dando la razón a los que nos metieron en la enésima crisis que nos ahoga y nos hunde en una nueva miseria de la que ellos no participan. Mejor dicho, sí, participan robando todo lo que pueden amparados por sus propias leyes y sus desfalcos amparados por el miedo de los gobiernos que hacen caso de los sesudos intelectuales financiados por las bancas internacionales.
Brasil eres la esperanza de todos los que pensamos que esto puede cambiar. Ni Venezuela, ni Cuba, ni Nicaragua, ni Bolivia han sabido encontrar ese equilibrio nuevo y esperanzador que en vuestra tierra está floreciendo. No le temáis a los agoreros, a los falsos profetas desde pulpitos de los que no bajan nunca y en los que siempre repiten lo mismo. Ellos que nunca han cobrado menos de miles de millones por anunciar que los pobres lo van a ser más como no sepan ahorrar, para que los intereses de sus ahorros sigan enriqueciendo parásitos. . Ellos que siguen sentados en esa noche aciaga que llaman políticas impopulares. Ellos que se reúnen para decidir cuales son las políticas impopulares que hay que adoptar … mientras los bancos y las grandes multinacionales siguen dando sin pudor las cifras de sus beneficios.
Ya sé que este texto suena a pasquín de persona enfadada y sin argumentos sólidos contra lo que ahora funciona, pero he sentido tal indignación al leer otra soflama de asesor financiero, que no he querido dejar de recordad que:
Vivo en la realidad.
Duermo en la realidad
Muero en la realidad
Yo soy la realidad
Tu eres la realidad
Pero el sol
es la única semilla
Gonzalo Rojas
Y esa semilla me lleva a pedir una y otra vez que nos organicemos contra esta trampa, a agredecerle a la poesía y a la cultura que me hayan dado las armas para saber gritar. Agradecerle a Gonzalo Rojas, el otro gran desaparecido de esta semana y saber que él también se hubiera enfadado. YA ESTÁ BIEN.