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13 febrero 2012 1 13 /02 /febrero /2012 14:10

Febrero año 2162.

 

Hace ahora 150 años que el preclaro y visionario Emilio Botín lanzó aquella famosa sentencia en la que  señalaba con claridad meridiana y visión de futuro, una frase que logró cambiar el signo de las cosas. "La culpa de todo la tienen los políticos."

Botín asegura que los políticos ´han tenido una parte muy importante de culpa´ en la crisis económica

El Banco de Santander ganó 5.351 millones de euros en 2011, un 35 % menos que el año anterior

  

 

Muestra de uno delos titulares de la época.

     

 

Gracias a este insigne prócer las multitudes tomaron conciencia y poco a poco la política fue desapareciendo del orbe. Sus males se han conseguido evitar de manera progresiva y sin grandes sobresaltos. Eso sí con alguna que otra modificación en la calidad de vida de sectores sociales que por desgracia no han sabido incorporarse a estas modificaciones y han quedado fatalmente rezagados.

El que fuera entonces reino de España, hoy republica bancaria de la península ibérica, estaba asolado por la inutilidad de los gobernantes que le tocaban en suerte. La mal llamada democracia participativa, repartía el poder entre inútiles de diferente ideología, pero similar incapacidad. Los errores  fueron tan dramáticos  que obligaron a los banqueros a tomar definitivamente un poder que ya venían ostentando de forma subterránea, y gracias al cual la catástrofe no fue mayor. Cierto es que todo el mundo acudía a ellos de una manera u otra, pero nadie quería aceptarlo, el crack producido por el intento desesperado de cumplir los compromisos de déficit de los gobiernos, rompió definitivamente el consenso sobre aquella moneda de pacotilla que se llamo Euro y la desbandada general obligó a todos los bancos a tomar medidas de cierre y bloqueo de los tesoros que sólo a ellos pertenecían. Tras aquellos años que van de 2010 a 2040 en los que nadie se aclaraba sobre las medidas a adoptar,  los ciudadanos dejaron de pagar impuestos y deudas contraídas por compras y adquisiciones a través de sus tarjetas de crédito y prestamos bancarios, años horribles; por fin la  actitud  señalada por el  preclaro Emilio Botín fue  tomando cuerpo.

 

Quedó claro que desde las más altas esferas,  hasta las clases más bajas,  todo el mundo debía dinero a los bancos,  no fue  suficiente con auxiliarlos, protegerlos o cuidarlos. Sencillamente había que alzarlos al poder,  eran los únicos que daban señales de mantener la cordura y el equilibrio necesarios. Un por suerte extinto grupo autodenominado 15M , o también conocido en lo que fueran los USA como Okupa Wall Street, alzó su voz en contra , esgrimiendo como argumentos la gente que quedaba en la calle, los nuevos pobres, el crecimiento de la marginalidad social. El, según ellos, deterioro del estado del bienestar. Los miles de millones de seres humanos que hay hoy sobre la faz de la tierra, han conseguido que al menos  la mitad de ellos sean  solventes para pedir créditos y pueden demostrar que los devolverán obedientemente, que serán pagadores de todas las deudas que contraigan y que cuando se les diga contraerán más, más y más conforme el sistema vaya necesitando vivir de sus intereses.

Hoy ya sabemos que los pobres no son pobres, no es una categoría humana, son sencillamente morosos, es decir son una subcategoría moral. Gente incapaz de hacer frente a sus compromisos, a sus obligaciones, y que además se permiten  dudar de la capacidad de los bancos para fijar las tasas de interés que se deben abonar  en cada caso.

Sabemos que eso que llamábamos política y que iba encaminado a dejar a las ideologías generar guerras, provocar conflictos, separar a los seres humanos, no era nada más que una excusa de la morosidad para dejar de pagar y cumplir sus obligaciones con lo único que cuenta, el dinero.  Hasta el cristianismo lo pudo aceptar abiertamente, lo que importa es lo que tienes, por eso no había que vender el vaticano y repartir las riquezas como reclamaban algunos descerebrados, había que cobrar más y más cada vez por ir a verlo, por pasear por ese suelo, por sentirse cerca de la belleza.

IMG_0568.JPG

La belleza  fue otra de las grandes victorias, los buscadores de belleza, los llamados artistas y gestores de la cultura por fin entendieron que lo interesante era lo que se podía vender, no lo que podía soñar o construir en el aire, no,  vender y comprar. Desapareció definitivamente el molesto calificativo de culturales de algunas empresas de contenidos y quedo sencillamente eso, Empresas, como tenía que haber sido desde un principio. Pueden ustedes creer que en algún momento se llego a pensar en darles una serie de exenciones fiscales. Pueden creer que se llego a escribir que el acceso debía ser gratuito y universal y que los modos de pago y cobro debían estar controlados de otras formas. Pueden ustedes creer que industrias de la cultura como se llamaban entonces se consideraban generadoras de identidad y defensoras de la diversidad. Palabras bastardas que por fin la banca logró desterrar.

Hoy sólo existe una diversidad posible, eres moroso o pagas. Una identidad común eres buen cliente o no lo eres. El mundo por fin ha encontrado la salvación a sus problemas, ya no hay guerras ni necesidad de armamentos. Hoy sólo el dinero y su creador, la banca,  son el nexo de unión entre los hombres y la felicidad.

También en esa década maldita de 2010 a 2020 se logró encauzar la justicia…un estrella de la infamia, un loco de las pantallas, un descerebrado de la alquimia leguleya fue por fin desterrado, mientras los banqueros iban y venían con lo que algunos denominaron corruptelas y que se ha terminado demostrando no era otra cosa que el autentico motor del cambio social. El tal Garzón por fin fue destituido y aunque algunos lo lloraron al principio todo el mundo comprendió que la verdadera justicia es la que se imparte en la ventanilla de un banco solvente y de prestigio. El Santander se convirtió en la imagen de “ iustitia “ aplicando la famosa Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi.  La constantey perpetua voluntad de conceder a cada sus derechos… eso y no otra cosa es lo que por fin sucede hoy Febrero de 2162, en esta tierra de paz y concordia donde al fin podemos afirmar sin temor… Tanto tienes tanto vales.

Gracias Botín por enseñarnos el camino. Gracias Botín por saber predicar en el desierto. Gracias Botín por hacer honor a tu apellido y ayudarnos a entender que es lo único que debemos pensar, amasarlo bien y multiplicarlo mejor. El botín.

Así definía el extinto diccionario de la época la palabra que  en  señal de augurio visionario sirvió de apellido al prócer de la revolución más transformadora de la historia de la humanidad.

botín2.(Del prov. botin, y este del germ. *bytin, presa).

1. m. Despojo que se concedía a los soldados, como premio de conquista, en el campo o plazas enemigas.2. m. Conjunto de las armas, provisiones y demás efectos de una plaza o de un ejército vencido y de los cuales se apodera el vencedor.3. m. Beneficio que se obtiene de un robo, atraco o estafa. U. t. en sent. fig

 

 

 

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Published by fvicario
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Comentarios

Enrique Simón 02/13/2012 23:29

Discupa, Fernando, pero tienes una errata: Las empresas de la cultura no pasaron a llamarse empresas sin más, sino empresas de "las artes". La iniciativa la tomó el procer Gallardón en el entonces
ayuntamiento de Madrid. En todos los botines siempre ha tenido su espacio y su propia denominación la estética, pasados los primeros espasmos...