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20 abril 2011 3 20 /04 /abril /2011 19:26

 

IMG_0205.JPGA mi querido Manolito, con quien pase mucho tiempo por el parque pensando estos temas. Y disfrutando de su compañía. 

 

El famoso y estelar debate sobre  la Ley Sinde y sobre lo que se mueve  a favor y en contra de este tema.

Pretendo  poner encima de la mesa dudas, muchas dudas  que hasta la fecha no he visto reflejadas en los medios de comunicación,   voy a  hacerlo   de la forma más esquemática posible. Esperando abrir un debate... que hasta ahora no he conseguido abrir con los otros artículos

UNO.

Los creadores y los autores de obras y trabajos que se difundan y se distribuyan por diferentes medios y de diferentes maneras, tienen todo el derecho del mundo a recibir un dinero por su creación. La gente que acceda a su trabajo debe desembolsar un pago por hacerlo, a no ser que ellos voluntariamente decidan dejarlo libre.

Internet se ha convertido en una excelente herramienta por medio de la cual se facilita  el acceso a la cultura a millones de ciudadanos que antes lo tenían mucho más difícil. Como todo nuevo invento es necesario aprender a regularlo, legislarlo y aprovechar a través de estas leyes los beneficios para todo el mundo. Tanto creadores, como consumidores.

La legislación que había en España y en general en los países que conozco de ámbito latino, sobre el tema que nos ocupa, era antigua, era ineficaz y era sobre todo incapaz de dar respuesta a los nuevos retos que se ponen encima de la mesa.

Hasta la fecha los productos culturales eran excesivamente caros por los soportes que utilizaban y la cantidad de intermediarios que sacaban tajada del proceso. El gran entramado de las multinacionales estaba unificando el espacio del gusto  cultural, matando la necesaria e imprescindible diversidad creativa. La red nos permite conocer y acceder a una mayor complejidad de productos. Lo que indudablemente sienta muy mal a quienes hasta ahora  tenían el monopolio de lo que se consumía, de cómo se accedía y de cuanto se pagaba.

DOS.

La Ley de Economía Sostenible, LES, pretende modificar y ayudar a cambiar los modos de consolidar el crecimiento en España y por ello en su preámbulo dice: Este nuevo paso en la modernización de la economía española responde al reto de reforzar los elementos más sólidos y estables de nuestro modelo productivo. Con ello podrá reducirse la excesiva dependencia de unos pocos sectores sometidos a la coyuntura y, en cambio, se impulsan al máximo las posibilidades abiertas por el avance de nuevas actividades que ofrecen una mayor estabilidad en su desarrollo, especialmente en cuanto a la generación y el mantenimiento del empleo y que, por esa misma razón, exigen una cualificación superior en sus trabajadores.[1]

Es una ley que en general, remito a la dirección de la que he copiado este párrafo para poderla leer entera, es buena.  A mi modesto entender, busca crear las bases para modificar procesos de generación de riqueza, mejorar la competitividad, animar a estimular nuevos modelos de crecimiento, respetar el medio ambiente, incentivar la innovación. Articula un plan de reformas que es serio, está pensado y tiene objetivos claros detrás de ella. Propone evaluadores y métodos de seguimiento realistas y en general responde a un buen plan de transformación social.

En su Disposición final segunda establece la  Modificación de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información, por el que se aprueba texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual y la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa, para la protección de la propiedad intelectual en el ámbito de la sociedad de la información y de comercio electrónico. (La famosa Ley que nos trae a mal traer)

En esta disposición naturalmente no se puede y no es el lugar para señalar algunos temas, pero estos temas son los que  me generan dudas. A por ellos voy.

TRES.

Cuando se entra en la plataforma desde la que se pueden descargar contenidos ilegales, es imposible huir de mil ofertas publicitarias que son las que mantienen estos espacios. No se menciona nunca a los anunciantes. Parece que el único culpable es quien mantiene la página, que se cierra y a otra cosa mariposa, pero ¿qué sucede con quienes ayudaron a crear esa página y a mantenerla a sabiendas de la ilegalidad de sus modos y propuestas?

Todas las ofertas de  apuestas, de casinos virtuales, de viagras milagrosos, de regalos mágicos, o no tan mágicos, de viajes, de compras a través de la red, en definitiva de quienes de verdad usan el cine y la música como anzuelo para atrapar clientes quedan como si no estuvieran.

Quienes dan servicio a estas páginas, los grandes suministradores de “tuberías” para que discurra el preciado líquido que pirateamos, tampoco aparecen.

Total que volvemos otra vez a uno de los grandes problemas de la crisis, solo atajamos las consecuencias, pero me da la sensación de que dejamos indemnes a los que establecen las raíces de estas consecuencias.

 

CUATRO.

Pero me queda una duda mucho más grande de fondo que quiero dejar aquí señalada. ¿Quién, cómo y bajo qué criterios va a garantizar todo esto? El Ministerio de Cultura creará una comisión que velará por el cumplimiento y el respeto y etc, etc. Pero quien recoge después los dineros, los administra, los distribuye y anima la construcción de un sector sostenible y que siga en crecimiento armónico.

El resto de la LES habla permanentemente de la mejora en los modelos de seguimiento y gestión. Dando por sobre entendido el espacio público como garante de estas premisas. Pero  nosotros, los de la cultura, nos regulamos de forma especial, nos regulamos con sociedades privadas, que viven de legislaciones públicas.

No soy legislador ni estudioso de los  espacios legislativo, ni judicial, pero creo que si optamos por un sistema que no busca las raíces del problema, ni se esfuerza por modificar las estructuras de gerencia e inserción de las consecuencias, no podemos hablar de una actividad realmente social. Una actividad que  participe  y dinamice  cambios y transformaciones. Da la sensación de que solo seguimos protestando por esa  frase que ya he mencionado en algún otro artículo, el famoso CVY (Cómo Voy Yo).

La cultura tiene que ser una cuenta más en las cuentas del Estado. Para ello necesita ser regulada y administrada como lo son el resto de las cuentas del Estado. La recaudación de dinero público, bajo normativa pública, pero con decisión del gasto privado, y sin rendir cuentas a los que pagamos ese dinero, es una anomalía que está consiguiendo enfrentar a públicos y creadores, como si de dos espacios distintos se tratara.

Somos los mismos. Estamos en el mismo bando. Creemos y queremos las mismas cosas. ¿Por qué narices parece que vivimos en espacios y en mundos diferentes? IMG_0161.JPG

CINCO.

Me gusta la LES, me gusta la modificación que se ha llevado a cabo en su última revisión, me parece que abre las puertas para generar una industria real, moderna y pensada para el siglo XXI.

Pero es solo la primera piedra de un edificio que hemos de construir entre todos, sabiendo que las causas y las consecuencias se deben revisar con sinceridad y sin privilegios de casta.

Si somos liberales y prescindimos del Estado, prescindamos también de sus regulaciones y sus favoritismos. Si creemos en lo público fortalezcamos la institucionalidad con legislaciones más modernas, más arriesgadas y que sean capaces de no hacer de la cultura un caso aparte.

Dudo si realmente esta ley y el debate que se ha generado en torno a ella meten el dedo en la llaga que se ha abierto y que separa a los creadores  de la ciudadanía.

Dudo que cerrar páginas que usan la cultura como anzuelo acabe con las prácticas abusivas de quienes se sienten en posesión de los hilos que mueven la economía, los especuladores de todo aquello que atraiga y sea susceptible de ser pirateado.

Dudo que se esté abordando con seriedad ese famoso debate entre generadores de contenidos y distribuidores de continentes. Nadie habla y nadie menciona la responsabilidad de quienes construyen las cañerías virtuales, que por muy virtuales que sean siguen siendo cañerías.

Dudo que los modos de gestión de unos derechos indiscutibles, los de autores, creadores, editores, productores, etc,  que se iniciaron a finales del siglo XIX se puedan seguir aplicando de la misma forma  a principios del siglo XXI.

Dudo de la prensa, incapaz de buscar un poquito más allá del titular y la  epidermis noticiosa, incapaz de  aclarar nada e incapaz de una cierta objetividad que ayude al lector a entender. Sin necesidad de tomar partido, porque esto no es un conmigo o contra mi, es un espacio en que se hace necesario pensar en el futuro que queremos construir para el desarrollo cultural de nuestro país. Para eso los partidismos a los que parece llevarnos este sistema, la radicalización de las decisiones, nos  apartan de  lo principal, aportar miradas, pensar ángulos, debatir propuestas, en definitiva construir entre todos algo que debe ser para todos.

Dudo de los vocingleros, que saben aprovechar el ruido para gritar más y ahuyentar el silencio necesario para comenzar a repensar que vamos a hacer con los nuevos soportes, con los nuevos usuarios y con el ansia real y creo que positiva de la gente que quiere  acceder.

Dudo que esto no esté orquestado por quienes  están perdiendo más privilegios y beneficios. Incapaces de reinventarse y proponer alternativas en que todos ganemos, no solo ellos.

 IMG_0188.JPGGracias por todo lo que me regalaste durante estos casi trece años. 

 

 

 

 

 

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Published by fvicario
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Comentarios

Ana Jose Ganga Ferriz 05/01/2011 23:06


En verdad es un tema escabroso de la Ley Sinde, y sobre cual hay mucho que debatir. Partiendo de que el creador tiene derecho a ser remunerado por su trabajo, me surgen una serie de cuestiones:
1. Los cambios que ha supuesto internet en la sociedad, la comunicación, la accesibilidad a la información son complejos y debía haberse hecho una revisión de la ley de propiedad intelectual más a
fondo y no mediante una disposición adicional en otra ley.
2. El Derecho viene a regular los comportamientos de la sociedad a la que se dirige de conformidad con los valores que rigen en la misma en cada momento, debiendo adaptarse a ellos y no ir en su
contra, pues de lo contrario pierde su legitimidad intrínseca, y su imposición se basa solamente en lo coactivo. Me pregunto si no se pretenden castigar hechos que socialmente están admitidos, y no
son considerados graves por la sociedad en general, y más que castigar se deberían investigar e implantar fórmulas nuevas para buscar el equilibrio entre los derechos de los creadores y los de los
consumidores.
3. Me pregunto si la modificación no va dirigida a proteger los intereses de otros beneficiarios de las plusvalías que generan los derechos de autor, y que no son ni los creadores ni los
consumidores, público o internautas. Son muchos los creadores que eligen cada vez más que se permita la distribución gratuita de su obra, hay algunos que la ofrecen gratuita ellos mismos con
fórmulas alternativas de negocio que le producen más rentabilidad.
4. Lo anterior me lleva a la siguiente reflexión. Las demandas legales de las Entidades de Gestión solicitando el cierre de las páginas webs de enlaces P2P han sido desestimadas por los Tribunales,
en base a una interpretación estricta del “ánimo de lucro”. Los demandantes en vía penal del cierre de páginas webs de enlaces P2P defendían una concepción amplia del ánimo de lucro, argumentando
que este elemento del tipo no requiere necesariamente para su existencia que se persiga la obtención de una ganancia económica, sino que es suficiente con que se pretenda obtener cualquier ventaja
patrimonial, incluyendo la obtención de copias privadas de obras sujetas al derecho de autor sin pagar por ello o la obtención de puntos en las redes de descarga P2P.
Por su parte, los jueces han estimado en estos casos una concepción estricta del ánimo de lucro, conforme a la cual el ánimo de lucro debe perseguir una ganancia económica o comercial. Para los
jueces la ventaja patrimonial debía consistir en la apropiación de la cosa ajena, y en la obtención de un lucro económico o comercial, y basándose en que en los intercambios realizados por los
acusados en las páginas de enlaces no mediaba precio ni aparecían otras contraprestaciones, y en que condenar estos actos implicaría la criminalización de comportamientos socialmente admitidos, han
absuelto a los acusados en la vía penal, quedando abierta la vía civil.
5. Dicho lo anterior, la Ley SINDE introduce la Comisión de Propiedad Intelectual, estableciendo que su Sección Segunda podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio
de la sociedad de la información que vulnere derechos de propiedad intelectual o para retirar los contenidos que vulneren los citados derechos siempre que el prestador, directa o indirectamente,
actúe con ánimo de lucro o haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial.
6. Es decir, que ahora una norma jurídica recoge explícitamente una interpretación amplia del ánimo de lucro que podrá ser utilizada para el cierre de páginas webs y que es contraria a la
interpretación que de esa figura estaba haciendo el poder judicial, y sin embargo, “casualmente” favorable a las demandas de las Entidades de Gestión.
7. Me parece obvio que entre los intereses de los creadores y los de los consumidores figura un elenco de actores beneficiados, entre ellos las Entidades de Gestión, que hacen jugar sus intereses
en pro de una causa noble “remunerar a los creadores”, y efectivamente como mencionas los anunciantes y distribuidores.
El problema no está resuelto.


A.Martinell 04/21/2011 20:52


Creo muy atrevido tomar posición en un tema tan discutible, opinable y polémico, donde la mayoría no sabemos a ciencia cierta que está pasando más alla que un tipo de negocio está cambiando (como
muchos) y ha de situarse en una nueva forma de producir algunos productos culturales.
Todo lo que sea apoyo a la creación adelante, tengo mis dudas en el tema de los intermediarios y las sociedades de autor por su descontrol y poco retorno a la propia creación.
Como todo esta cambiando lo más adecuado es atreverse a que el legislativo ( nacional o europeo) haga una nueva ley de propiedad intelectual de acuerdo con el nuevo contexto. A partir de este marco
legislativo vamos a situar los derechos de todos para que la relación entre creador y publico sea lo má fructífero posible. Los consumidores culturales también tenemos derechos y queremos garantías
y esto no es fácil pero requiere un pacto importante entre las partes. No creo que sea una cuestión del Estado que protege a los creadores sino de un marco legal nuevo que contemple todas las
posibilidades que da la realidad tecnológica actual, es decir responder a esta revolución que estamos viiendo cada día en nuestras vidas culturales.
Alfons


Carlos Villaseñor 04/21/2011 18:51


El que propones es un tema de la mayor relevancia, que me parece que muy poco se ha conocido en los países de América. Pienso que es un tema que se debe abordar a la bervedad, con la mayor de las
seriedades y con mente abierta. Hoy, sin dudarlo, es el tema que definirá el alcance del derecho humano a la cultura, en las sociedades del conocimiento.


Fernando de Yzaguirre 04/20/2011 22:54


Fernando no puedo opinar sobre un tema que no conozco, aunque tu exposición es muy completa, pero si me gustaría hacer una reflexión de aficionado: creo que la conjunción de tecnología,
serializacion, democratización y comunicación virtual esta realmente cambiando nuestro mundo demasiado convencional. Me temo que el camino no es tanto la regulación como la creatividad, y
desgraciadamente los Estados no saben gestionarla y los capitalistas no saben cuidarla... Falta innovación capaz de conjugar la realidad con los derechos del creador y de la ciudadanía. Una
pregunta, si existen Facebook y spotify ?no habrá una vía por ahí para hacer justamente sostenible al sector? Tendrá que adaptarse, como el inmobiliario y otros...